3 productos
FiltrarPaquete de inicio de labios suaves
Mascarilla labial de melocotón
Mascarilla labial de sandía

Labios suaves y tersos todos los días

¿Ya conoces los conceptos básicos del cuidado de la piel?
Acertar con los fundamentos marca la diferencia. Cuando comprendes los sencillos pasos de limpieza, hidratación y protección, crear tu rutina se vuelve facilísimo, y cada producto que usas funciona aún mejor.
Pasos para el cuidado de la piel
Los pasos básicos del cuidado de la piel son la eliminación del maquillaje, la limpieza, los tratamientos específicos, la hidratación (tanto a base de agua como de aceite) y la protección solar.
Una rutina matutina puede incluir cualquiera de estos excepto la eliminación del maquillaje, mientras que una rutina nocturna puede incluir cualquiera de ellos excepto la protección solar.
El cuidado de la piel comienza con la limpieza y termina con una crema o protector solar, pero los demás pasos se pueden organizar en el orden que prefieras. Una pauta común es aplicar los productos en capas, desde la textura más ligera hasta la más rica.
Construyendo tu rutina de cuidado de la piel
Crear tu propia rutina de cuidado de la piel puede resultar un desafío, ya que depende de cuántos pasos desees, tu tipo de piel, tus preocupaciones y tus preferencias personales.
Un buen punto de partida es elegir un limpiador y una crema hidratante adecuados para tu piel y luego considerar si necesitas algo adicional. Y recuerda: ¡siempre puedes pedirnos ayuda para encontrar los productos adecuados!
Limpieza de la piel
La limpieza puede realizarse con uno o dos productos. En una limpieza doble, primero se lava la piel con un producto a base de aceite (como un bálsamo o aceite limpiador) y luego con un producto a base de agua (como un gel, una crema o una leche limpiadora).
Recomendamos especialmente la doble limpieza si usas maquillaje. Es eficaz porque garantiza una limpieza profunda de la piel, eliminando tanto las impurezas oleosas como las acuosas, además del maquillaje. Si no usas maquillaje o usas maquillaje muy ligero, basta con un producto a base de agua.
Hidratación de la piel
La piel necesita hidratación (agua) y humectación (grasa). Todos los tipos de piel se benefician de la hidratación, pero algunas pueden estar especialmente deshidratadas y requerir un cuidado más acuoso.
No todos los tipos de piel necesitan hidratación adicional a base de aceite; si tu piel ya es grasa, una hidratación ligera suele ser suficiente. Sin embargo, si tu piel es seca, necesitará más nutrición a base de aceite. En cualquier caso, es importante no omitir la crema hidratante, ya que todas las pieles se benefician de una, ya sea una crema densa o una textura gel ligera.
Exfoliar la piel
La piel elimina las células muertas de forma natural, pero a veces necesita un poco de ayuda. La acumulación de células muertas puede hacer que la tez luzca opaca y obstruir los poros, lo que puede provocar brotes y puntos negros.
Los ácidos exfoliantes son una forma suave de disolver las uniones entre las células muertas de la piel para que se desprendan por sí solas. La exfoliación regular ayuda a iluminar, suavizar y limpiar la piel, lo que la hace beneficiosa para todo tipo de piel.
¿Con qué frecuencia deberías exfoliarte? Depende del producto y del tipo de piel. Los exfoliantes suaves suelen usarse a diario, mientras que las fórmulas más fuertes se recomiendan entre 1 y 3 veces por semana.





